Fuerte Apache: barrio privado

Ojal? siga la gendarmer?a en el Fuerte
Noticia Publicada en Clar?n el Domingo 27 de Marzo del 2005


Desde hace 16 meses, 120 gendarmes patrullan el barrio. Los vecinos apoyan su presencia en el lugar. Seg?n datos oficiales, el delito baj? a menos de la mitad. Pero siete de cada diez detenidos son menores que portan armas.Y la noche sigue metiendo miedo. Radiograf?a de una ciudad a escala que lucha contra el estigma de la violencia y el olvido. M?s de 30 mil personas que, a cuatro cuadras de la Capital, no saben a?n si esas viviendas son suyas. O si es tierra de nadie.

Sin abrir la boca rechaza el barco, el auto y el caballo en un no con la cabeza. Quiere el tanque de guerra. “?Vas a tirar muchos tiros?”, le pregunta la abuela a Facu, rulos de dos a?os y medio, y lo sienta al volante del tanque verde militar de la calesita que, por 50 centavos, da vueltas sin sortija. Suena un viejo ?xito de Gaby, Fof? y Miliki de los 70 y Facu balea de mentira a su abuela y a su mam?, que le festejan la gracia. Once uniformes color aceituna y fusiles de verdad pasan delante de la calesita que para hoy tiene una promo de cuatro palitos de agua por 30 centavos. Est? alambrada sobre tierra que linda con la comisar?a 6ta., frente al s?per La Ganga y una puertita de chapa detr?s de la que se ofrece sexo a cambio de dinero, seg?n cuenta un vecino.

Los de verde que andan por todas partes con chaleco antibalas llegaron al barrio hace casi un a?o y medio, cuando los delitos alcanzaban los 250 por mes. Es curioso, casi todo el mundo recuerda aqu? la fecha exacta en la que la Gendarmer?a entr? para quedarse: “Fue el 14 de noviembre de 2003. Ven?an armados hasta los dientes, con mira telesc?pica. ?Tenemos orden de tirar paredes si hace falta?, dec?an cuenta Miguel Ojeda, m?s de 30 a?os aqu? y lo suficientemente conocido como para transitar el lugar sin riesgos con ?l. Parece un barrio militarizado, pero es nuestra tranquilidad, aunque me indigna que para vivir tengamos que tener a la Gendarmer?a adentro.” Cada vez que alg?n sacud?n felpea a las fuerzas de seguridad bonaerense, los vecinos re?nen firmas para que los gendarmes no se vayan -”la ?ltima vez juntamos 5 mil”-.

Para que no dejen de rastrillar con casco, chaleco y fusil estas tiras rancias de cemento horizontal y vertical, especie de torres hechas con Rasti gastado por alg?n principiante aplazado en ingenio.

De los balcones asoman las ruedas delanteras de las bicis como si sacaran la lengua afuera de tanta asfixia que se respira puertas adentro. Son 22 monoblocks, tiras de 3 pisos y 11 nudos cada uno con tres torres de unos 150 departamentos que se abrazan por pasarelas de chapa carcomida en los talones.

Si le cuentan que esto es el barrio Ej?rcito de los Andes, provincia de Buenos Aires, donde conviven entre 30 y 35 mil vecinos, 120 gendarmes y una treintena de polic?as, capaz que no sabe de qu? le est?n hablando. Pero si le dicen Fuerte Apache, le suena ?no? Fue el apodo que en los 80 le puso el periodista Jos? de Zer el d?a que cubri? un tiroteo frente a la comisar?a atrincherada. “Desde entonces somos Fuerte Apache, el Bronx argentino y eso pesa. Ac? hay gente trabajadora”, repiten los vecinos para librarse del estigma de refugio de malandras.

“Hay pibes que se sienten importantes si dicen que son de Fuerte Apache, pero si cont?s que sos de ac? nadie te da laburo. Yo a veces mando ?Soy de Ciudadela? y enseguida te dicen ?Ah, sos de Fuerte Apache?”, explica Daniel B?ez, 28 a?os y dos hijos, de 11 y 3. Seg?n las estad?sticas, el 20% de esta gente no tiene empleo ni recibe asistencia. Tampoco se sabe cu?ntos planes Trabajar hay. Daniel, por suerte, tiene trabajo en una f?brica. Es, adem?s, la voz de Sapos de Bronce, la banda de rock de barrio que naci? aqu? en 2001.

Ellos escribieron el Fuerte Apache blues: “Edificios rotos por la humedad, est? lleno de calles todas sin nombrar, decenas de borrachos sin ning?n bar, autos desarmados y despu?s quemados son parte del paisaje de este barrio extra?o”, le cantan al enjambre de 35 manzanas irregulares que no figuran en los mapas, a cuatro cuadras de la General Paz. “Esto es una ciudad oculta a la que nadie le da respuestas”, dice el cura Alfredo L?pez.

Seg?n el Censo 2001, en estas 26 hect?reas donde funcionan almacenes en los pisos altos, a veces se levantan paredes en los palieres de entrada y hasta los pasillos llevan reja, hay 4.657 viviendas habitadas por 17.777 personas que, para la Asamblea barrial y la Gendarmer?a, son m?s de 30 mil. “No cambio por nada las noches de Navidad ac? dice Charly LoGi?dice, 23 a?os, otro Sapo de Bronce. Lo que molesta es que te paren los gendarmes y te pongan contra la pared, cuando ven?s reventado de trabajar. Es como que fuera lo mismo que vengas de laburar o de chorear. No importa, total, sos de ac? y punto.”

El barrio surgi? durante la dictadura de Ongan?a, en 1966, como parte de un plan de erradicaci?n de villas. Se hizo en etapas, una de las cuales coincidi? con la construcci?n de los estadios de f?tbol para el Mundial 78. Los militares quer?an una ciudad prolija y con los pobres bien guardados. Depositaron all? a mucha gente que desalojaron de la Villa 31 de Retiro. Fue bautizado Liberaci?n Padre Mugica hasta que en el 76 los militares le pusieron Complejo Habitacional Ej?rcito de los Andes, nombre que qued? en el olvido cuando el agite le inspir? a la prensa lo de Fuerte Apache.

Hoy, el laberinto donde el aire que se respira fermenta por la mala punter?a de las bolsas de residuos que no logran dar con el contenedor de Cliba cuenta con tres escuelas en la t?cnica hay un estudio de radio para los alumnos, un centro de educaci?n complementaria, dos jardines de infantes y una guarder?a. Hay un centro de salud donde el a?o pasado se atendieron 90.360 consultas y una doctora, M?nica Zagami, que cuando la salita que dirige se desborda, se sube a su Escort gris y lleva de raje a alguna parturienta hasta el hospital.

En el barrio hay, adem?s, una capilla se bautiza dos veces al mes y tres iglesias evang?licas. Sigue faltando, sin embargo, la ambulancia que un Beliz ministro de Justicia y Seguridad prometi? cuando vino el a?o pasado los vecinos odian confesar que han trasladado heridos y cuerpos sin vida sobre puertas. Falta luz, nombre a las calles, d?nde velar a los muertos y d?nde hallar paz para los vivos. En enero de 2004, el por entonces secretario de Seguridad Interior, Norberto Quant?n, dijo que ?ste era el lugar m?s seguro del pa?s: “Si usted quiere un lugar seguro vaya a Fuerte Apache, es el m?s seguro de la Argentina.”

Este mediod?a, sin embargo, balearon uno de los doce puestos de Gendarmer?a. Las torres del nudo 1 no tienen ascensor porque se lo llevaron sin permiso y hasta el due?o del puesto que vende milanesa con papas fritas por $3 reconoce que cuando lo apuran para que entregue un bonus track de cerveza cede sin chistar “porque si no, te prenden fuego el boliche”. “La sensaci?n de seguridad es distinta pero la sensaci?n no es la seguridad”, dice Salvador Diolosa, m?dico de la salita, y cuenta que una obstetra fue obligada a vaciar su billetera pero conserv? el auto porque llevaba guardapolvo. “Te salvaste porque sos de la salita”, le dijeron.

En enero, tres gendarmes fueron heridos por disparos que salieron de los nudos 12 y 13, los m?s oscuros del complejo. Por ah?, seg?n dicen, hasta el barro se subleva. No habr? vecino que se anime a acompa?arnos hasta all?, justo en el l?mite con la Villa Matienzo 200 casillas, 2.000 personas que est? dentro del barrio. Apenas una pasada r?pida por un pasillo intermedio, donde en el hueco que fue del incinerador improvisan un asado mientras una parejita se besa sobre unos sillones de cuerina negra que han sacado inexplicablemente a la calle y cinco varones de claritos rubios y gorra de b?isbol pierden los ojos detr?s de la c?mara del fot?grafo.

“El principal problema es la delincuencia juvenil dice el comandante principal de la Gendarmer?a Roberto Brunello. De cada diez detenidos, siete son menores con armas.”

Apenas el 8,37% de la gente del barrio est? entre los 15 y los 19 a?os y las estad?sticas sentencian que de los 1.825 chicos que hoy tienen entre 9 y 14, 340 desaparecer?n al cumplir de 15 a 19. Las paredes hablan de esto: el r?quiem de pintadas y altares callejeros que los j?venes montan para honrar a sus muertos revela que los ca?dos se han ido demasiado temprano. “Hay grupos de pibes que hoy tendr?an 30 a?os de los que no queda ninguno”, dice Gast?n, un chico que vende CDs por $5 en la feria que se arma con puestos de nailon tres veces por semana junto al tanque de agua jubilado hace a?os. De la tira 15 le pasan un cable para enchufar el equipo y as? hace tronar compilados de Callejeros y la Bersuit.

No hay reloj en la calle pero se sabe que son las siete de la tarde porque los gendarmes se calzan el casco. “La noche ac? es pesadita”, dicen. El puesto de milanesas cierra a las diez porque “quedarse m?s es para problemas”. Hay vecinos que se guardan pronto y uno, que no conoce el barrio, se inquieta con las presencias callejeras que no dan se?al de apuro.

En la entrada al nudo 6, unas chicas r?en a los gritos para llamar la atenci?n. “Ven?, ven?, mir? que ?sta es la hermana de Brand?n Ju?rez. ?Conoc?s a Los Doce Ap?stoles? vocifera una en alusi?n al delincuente que lider? varios motines, entre ellos, el del penal de Sierra Chica de 1996. ?Qu? quer?s saber de ac?? Ac? estuvo escondido La Garza Sosa. Y El Gordo Valor. Ella es la prima de (Carlos) T?vez y la rubiecita ?sa que se esconde es Pili. Ten?a marido pero enviud?. ?Qu? m?s quer?s saber?” Y se r?en de nuevo, como si ser viuda a los 25 fuera chiste. El nombre del chico que gast? los potreros y hoy es delantero del Corinthians est? en boca de todos.

Lo invocan como amuleto para mejorar el handicap del barrio: “Yo lo vi ac? el 25 de diciembre, a las diez de la noche, jugando a la pelota con los pibes”, dice uno. “Nunca se fue”, “Viene a visitar a su abuela”, “Se cri? ac?, en el nudo 1”, “T?vez fue mi alumno, vienen las hermanitas y vendemos rifas para el sorteo de una pelota firmada por ?l”, dice la directora del jard?n Latinoam?rica.

El 5 de agosto de 2001 la comisar?a 6ta. fue baleada en venganza por la muerte de un integrante de los Backstreet Boys, la pandilla m?s pesada que hab?a. Dispararon 60 veces. “De esos pibes queda s?lo uno con los dos brazos y las dos piernas cuenta Gustavo Brancatelli, otro Sapo de Bronce y el dibujante que le da color a las paredes del barrio. El resto ya no est? o qued? mal.”

El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires asegura tener el mapa del delito en el barrio: “Baj? un 57 por ciento afirman all?. Unos 280 d?as previos a la llegada de la Gendarmer?a, el promedio de delitos era de entre 210 y 275 cada 28 d?as. En los 280 d?as posteriores, la media estuvo entre 67 y 144.” Desde la comisar?a 6ta., el capit?n Pedro Pav?n minimiza. Cuenta que el mes pasado s?lo hubo 3 asaltos, 8 robos, 3 hurtos y 23 episodios de violencia familiar. El principal conflicto, seg?n ?l.

“Queremos que la gente se acostumbre a nuestra presencia pero que no se familiarice”, dice Brunello sobre los romances que surg?an en el barrio de tanto gendarme suelto. La directora del jard?n Latinoam?rica pens? que un buen modo de quitarle el susto a los chicos era organizar una chocolateada entre nenes y gendarmes. “Colaboran dice In?s Mart?n pero cuando hacen de Pap? Noel yo les pido: ?Por favor, sacate el arma ac? y dejala a un costadito?.”

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